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Encandilados por Elon Musk: 5 razones para seguir los movimientos del magnate

Impulsó la movilidad eléctrica, organiza viajes espaciales, construye túneles y está a un paso de ser el dueño de Twitter. Además de sus proyectos que encantan como flauta a la serpiente, ¿por qué genera semejante magnetismo?

FILE PHOTO: Elon Musk looks at his mobile phone in Cape Canaveral, Florida, U.S. January 19, 2020. REUTERS/Joe Skipper/File Photo/File PhotoPor: REUTERS

Es el genio new age, el Leonardo Da Vinci de nuestro siglo. O, siguiendo el nombre de su automotriz, nuestro Nikola Tesla, aunque con el reconocimiento que aquel ingeniero no tuvo en vida. Es el científico loco que nos tocó en suerte. El extravagante Elon Musk no se oculta en su riqueza y, cual niño vestido con smoking, sacia cada uno de sus caprichitos.

Fundó la compañía paradigmática de la movilidad eléctrica. Su empresa aeroespacial, SpaceX, participa en misiones de la NASA, llevó los turistas más allá de la órbita terrestre, y prevé llegar a la Luna para luego volar hasta Marte. Elon también construye túneles para aliviar el tráfico urbano y pronto podría ser el patrón de Twitter, si los entes reguladores (y los usuarios falsos) así lo permiten.

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Más allá de sus logros empresariales, ¿por qué Musk nos encandila? ¿Por qué su figura es tan hipnótica? Si bien hace muchos años el magnate convive con la fama (solamente una persona es la más rica del mundo) su oferta de 44.000 millones para ser el dueño de Twitter hizo zoom en su rostro pálido y usualmente infantil. ¿Qué hay en él, además de sus proezas corporativas?

Musk encandila por ser más extravagante que los extravagantes

Imposible describir a Musk como un tipo común y corriente. Un rápido listado de extravagancias confirma esa aseveración.

  • Es el hombre más rico del mundo y, aunque sea por temporadas, vive en una casa de 37 metros cuadrados.
  • Tiene ocho hijos y no es el número el que llama la atención, sino los nombres de algunos de ellos: los dos más pequeños fueron bautizados X AE A-XII y Exa Dark Sideræl.

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  • Amén de su potencial investidura en Twitter, su participación en la red social deja al descubierto su carácter original y muchas veces polémico. En una ocasión de autoproclamó como “emperador de Marte”, una vez contrató a un experto en ovejas para que sea su community manager, y recientemente deslizó que las autoridades rusas podrían asesinarlo.
  • También cobró notoriedad su enfrentamiento con la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, a quien pidió que deje de coquetearle.
  • Este mismo año, se supo que intentó “sobornar” a un adolescente para que desista de publicar en las redes la ubicación de su jet privado.
  • Acaso con más razón que extravagancia, Musk ha dicho que la inteligencia artificial podría ser el motor de la Tercera Guerra Mundial.
  • En uno de sus tuits recientes, dijo que comprará Coca-Cola para volver a poner cocaína en esa bebida.

Elon Musk es poderoso y está en la mira de los poderosos

Ya lo dijimos: Musk es el hombre más rico del mundo, por encima de otros empresarios tecnológicos como el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y el líder de Meta, Mark Zuckerberg. Su figura se ensanchó (un poco más) cuando en 2021 la revista Time lo eligió como la “persona del año”.

Elon Musk fue elegido por “Time” como la “persona del año” en 2021. (Foto: Reuters/Time)Por: via REUTERS

Según comentaron desde la publicación estadounidense, Musk es “quizás el ejemplo más rico de un cambio masivo en nuestra sociedad”, destacándose “por crear soluciones a una crisis existencial, encarnar las posibilidades y los peligros de la era de los titanes de la tecnología, además de impulsar las transformaciones más atrevidas y disruptivas”.

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Siendo que asoma la cabeza, es esperable que Musk reciba algunos golpes. Es poderoso y no es ajeno a la mirada de los poderosos. Otro rápido recuento: hace unos días visitó en Brasil a Jair Bolsonaro; pocos días antes denunció en Twitter una persecución por parte de las autoridades rusas; antes de eso manifestó su apoyo a la invadida Ucrania enviando unidades de Starlink (otra de sus iniciativas) para ofrecer conexión satelital a Internet; y cuando confirmó su oferta por Twitter coqueteó con Donald Trump diciendo que permitirá que el expresidente de Estados Unidos, exiliado de las principales redes sociales, vuelva a tuitear.

Una más: este mismo año retó a Vladimir Putin a un duelo cuerpo a cuerpo. Una yapa: si bien en el pasado se mostró cerca de los demócratas, ahora juega con el Partido Republicano.

Más que autos y viajes al espacio: Musk se ríe de la ciencia ficción

Ya lo dijimos: este empresario de 50 años a veces parece un nene cumpliendo sus caprichos. Viajar al espacio parece no ser suficiente para él, que además de SpaceX, de Tesla y de Hyperloop (su firma que cava túneles urbanos), lidera los destinos de Neuralink. En un saco repleto de sueños locos, aquel proyecto parece el más chiflado de todos.

¿De qué va Neuralink? Tal como contamos en TN Tecno, es la empresa de Musk que trabaja para convertir a los humanos en cyborgs. Otras explicaciones no alivian la estridencia: Neuralink prevé insertar chips en el cerebro, posibilitando asuntos más propios de la ciencia ficción que de la realidad. Por ejemplo, descargar nuestros pensamientos a un medio de almacenamiento y controlar dispositivos con la mente. Mientras tanto, la compañía ya hizo demostraciones con chanchos y monos. Estos últimos usaron una computadora con el pensamiento.

Elon Musk, durante una presentación de los avances de Neuralink (Foto: AFP/Neuralink).Por: AFP

No es un personaje salido de una película de Marvel o de una novela distópica. Es Musk, que se anima a la impensado y, también por eso, nos encandila.

Elon Musk y la denuncia por acoso sexual a una azafata

En un repaso de esta especie, es inadecuado eludir una de las noticias recientes que tiene a Musk como protagonista. La semana pasada, un informe de Bussines Insider reveló detalles del supuesto acoso sexual del empresario a una azafata contratada por SpaceX que recibió un pago de 250.000 dólares para no divulgar esos hechos. Según la acusación, Musk tuvo diversas conductas de indebidas: habría mostrado su pene a la empleada y ofrecido obsequios a cambio de masajes y sexo.

Musk respondió: “Si tuviera propensión a involucrarme en acoso sexual, es poco probable que esta sea la primera vez (que un caso) salga a la luz a lo largo de mi carrera de 30 años”. El empresario añadió que que detrás de esta demanda hay motivaciones políticas y que las acusaciones fueron formuladas por una actriz de “extrema izquierda” con “un hacha política para moler”.

Un informe de Bussines Insider reveló el supuesto acoso sexual de Musk a una exempleada de SpaceX. (Foto: AP/Patrick Pleul)

Las acusaciones salvajes son completamente falsas”, comentó el hombre que en este momento negocia la posible compra de Twitter. Tras sus comentarios respecto a la denuncia, no pasa desapercibido el hecho de que Musk se ha autoproclamado como el abanderado de la libertad de expresión, tal como revisaremos en el último punto de este repaso.

Musk nos encandila porque se postula como el nuevo vigía de la libre expresión

Es cierto: cualquiera de nosotros podría sentir curiosidad por los secretos del hombre más rico del mundo, que además organiza viajes al espacio, propone un mundo sin nafta y piensa en la posibilidad de conectar nuestro cerebro a una máquina. Pero no fue otra cosa, sino la posibilidad de que sea dueño de Twitter, la que lo catapultó al mismísimo centro de la atención pública.

Si Musk finalmente concreta la compra de Twitter será, en buena medida, el rector de aquello que se puede decir (o no) en una de las principales “plazas públicas”, tal como él mismo definió a la red social de microblogging.

Según señalamos en Por qué Elon Musk quiere comprar Twitter, nos cuesta pensar que los negociados multimillonarios persigan un bien común. Créase o no, desde que Musk se postula como el próximo dueño de Twitter ha repetido su intención de profundizar la libre expresión en la plataforma.

“Invertí en Twitter porque creo en su potencial para ser la plataforma de la libertad de expresión en todo el mundo, y creo que la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia que funcione”, dijo. En una charla TED también hizo referencia a las prácticas de moderación que pretende. “Creo que nos gustaría errar en, en caso de duda, dejar que el discurso exista. Porque si es un área gris, diría que es mejor que el tuit exista”, observó.

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La filosofía que expresa parece noble en primera instancia, aunque despierta algunas preocupaciones. ¿Simplemente permitirá cualquier discurso en la red social? Su propuesta para que Trump regrese a Twitter (después de haber sido bloqueado por incitar a la violencia durante una manifestación en Washington) deja entrever que no importará tanto la moderación sino la posibilidad de decir, amén de las posibles consecuencias.

¿Por qué Musk encandila con más fuerza desde que sabemos que será el dueño de Twitter? Quizá la respuesta haya que buscarla en cuán cerca de nuestras vidas están sus planes. Siendo que la mayoría de nosotros no tiene dólares para comprar un coche de Tesla, mientras nos preocupa más cómo llegar hasta la oficina que a Marte, y lejos de la idea de meter un procesador en nuestros sesos; la irrupción del magnate en la escena tuitera es una movida que nos involucra sin rodeos.

Tal vez por eso Musk cancele la compra de Twitter, tal como amenazó: porque si lidera la red social estará demasiado cerca de los simples mortales, aquellos que estamos lejos de ser los Da Vinci del siglo XXI.

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