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El FMI empezó a revisar las metas en medio de las presiones del kirchnerismo sobre Guzmán

Por lo bajo, el FMI comenzó a revisar las metas del programa acordado en marzo. Se trata de los números del primer trimestre en materia fiscal, cambiaria y monetaria, cuyo cumplimiento es necesario para obtener un nuevo desembolso, aunque también se evalúa un reajuste de los subsidios, la inflación y el dólar, en un contexto global de shock en los precios y devaluaciones de monedas emergentes.

Ese escenario excepcional motivó el adelantamiento a mayo de la primera misión, prevista para el 10 de junio. Se suponía además que el staff, encabezado por Ilan Goldfajn, iba a desembarcar este mes en Buenos Aires, como lo hizo a fines de marzo en Chile. Pero en la última visita de Martín Guzmán a Washington, donde hace tres semanas se reunió con Kristalina Georgieva, se dio inicio a la revisión y se acordaron reuniones virtuales.

“El trabajo ha estado en curso, incluso durante las reuniones de primavera del FMI. Continuamos trabajando virtualmente, incluyendo las discusiones sobre la primera revisión, y por ahora no hay planes para realizar reuniones en persona”, confirmaron fuentes del organismo. En la misma línea, desde el Ministerio de Economía confirmaron que están trabajando con contactos diarios y que “no es una misión clásica”.

La virtualidad le permite tanto a los técnicos de Washington como al equipo de Guzmán sortear las mayores tensiones que generaría una misión presencial en medio un clima recalentado por la embestida de la vicepresidenta Cristina Kirchner contra el ministro, el inicio desde este martes de las audiencias para subir las tarifas y la marcha federal piquetera en reclamo de asistencia social en un escenario con un 37% de pobreza.

En ese marco, Guzmán busca mostrar al Fondo el compromiso para reducir el déficit fiscal, bajar la emisión monetaria y acumular reservas. Tal como anticipó Clarín, el ministro sobrecumplió las tres metas en el primer trimestre. En el primer caso, fue clave la recaudación de $120.000 millones en marzo por la diferencia en el valor de los bonos ajustados por inflación, un “truco” contable -según los analistas- que el organismo podría limitar en adelante.

El jefe de Hacienda es más optimista: cree que el cálculo es “inobjetable”, a tono con lo que se hizo en los últimos años, y que, a diferencia del primer y último trimestre del año, el segundo arrojará un menor peso de ese rubro, tras dispararse un 1700% en marzo. El otro capítulo explosivo son los subsidios, con una suba del 350% ese mes. Un ritmo que impide reducirlos, como se comprometió Guzmán, aún con subas de tarifas del 42,7% en promedio.

El FMI ya pidió en marzo recalibrar la política fiscal, priorizando el gasto en infraestructura. Por el impacto de la guerra sobre el precio del petróleo y los combustibles, el ministro apuesta a que el organismo acceda a aplazar el recorte previsto del 0,6% del PBI, sin abandonar su plan para poner en marcha el nuevo cuadro tarifario y sus esfuerzos por contener el gasto frente a los proyectos legislativos del kirchnerismo para expandirlo.

En Washington también examinan el sendero de reservas. Frente a las dificultades del Banco Central para aprovechar el récord de divisas liquidadas por el campo y el aumento récord de importaciones, es probable que el staff pida un mayor ritmo de devaluación, una política que ya genera tensiones en la coalición. “Lo único que hace es incrementar y mantener inercial la inflación”, advirtió el viernes Cristina Kirchner.

La política inflacionaria es otro de los puntos sensibles que será revisado y constituye quizás el flanco más débil del programa, con la venia del organismo. Para este año, el techo previsto era del 48% anual, muy por debajo del 65% estimado por el mercado en un escenario en el que el gobierno empezó a liberar el dólar, las tarifas y los combustibles. La inflación no es una meta condicional, es un supuesto. Pero impacta en el cálculo de las metas.

Sin esas anclas para contener los precios ni dólares suficientes, el Gobierno deberá maniobrar para evitar que la economía entre en recesión. El FMI prevé una expansión de entre el 3,5 y 4%, pero los analistas ya anticipan un estancamiento después de la caída del 1,9% registrada por la industria en marzo y del 4,1% en la construcción. 

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