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Como el Real Madrid, la oposición la dio vuelta con 132 votos

El envión opositor sobre Boleta Única en Diputados sirvió para agitar el árbol y contarle al gobierno cuántas manzanas se le caían. No eran las suficientes y por eso Sergio Massa urdió la doble convocatoria. Le permitió disfrazar la derrota ante los 132 votos para el proyecto Boleta Única que juntó la oposición.

Juntos por el Cambio es una cooperativa sin liderazgo unificado. Resulta una virtud para crecer, pero es un pasivo cuando hay hacer funcionar la maquina legislativa. En este round juntó 132 para el “emplazamiento” a tratar Boleta Única, sumando socios de otros bloques. Una prueba de fuerza mayúscula ante un peronismo que tiene la primera minoría.

La “doble Massa” (con su llamado a otra sesión especial) buscó empaña foto ganadores: la oposición es la dueña de la pelota y pasó a manejar el menú de temas porque pude juntar el quórum. La atropellada del oficialismo exhibió esa falta de liderazgo unificado en una coalición que en el fondo es solo legislativa.

En los proyectos que apuró el Frente de Todos, promoción del cultivo de marihuana curativa y promoción del blanqueo para la construcción, la oposición votó dividida.

El oficialismo, derrotado con los 132 votos de Boleta Única, buscó mostrar un empate digno al haber dispersado a la oposición, que entre abstenciones y votos negativos mostró la debilidad de no tener un mando unificado. Pero igual le bastó para dar vuelta un resultado y facturar su diferencia en bancas que mejoró el 14-N. La ha dado vuela con tres votos por encima del quórum (132 sobre 129) como los 3 goles en 3 minutos del Real de Madrid en la semifinal con el City.

Entrelíneas que hablan a gritos

No importa tanto que haya zafado el oficialismo en el examen de quórum. Lo más importante es el rol que le dio a los bloques minoritarios que integran Emilio Monzó (Encuentro Federal, del interbloque Juntos por el Cambio) y Florencio Randazzo (Identidad Bonaerense, Camaño Conducción).

En esta pulseada entre el Frente de Todos y Cambiemos ampliado encontraron el atajo para convertirse en la bisagra para la reaperturas del Congreso, usando un proyecto como Boleta Única, que tiene adhesiones en todos los partidos.

Con ingenio, Monzó avanzó sobre los teléfonos de Sergio y le ofreció el banquito de la sesión con menú compartido. En esa trama, Monzó actuó como síndico de la oposición, y se mostró en la cabecera de la foto que registró el acuerdo de ese arco. Su sector tiene vacante el cargo de jefe del interbloque, que ejerció Mario Negri en la anterior legislatura. La disidencia del sector De Loredo dentro del radicalismo ha dejado vacante el cargo, pero no la función. La ejerce Negri de manera oficiosa. Pero es un botín para capturar.

Monzó y Massa ensayan musculación

La actuación de Monzó en este episodio le puso nueva luz a la crisis en la oposición, que no ha podido superar la reunión del lunes pasado entre Gerardo Morales y Enrique Nosiglia. Es una advertencia a los bloques mayoritarios de la oposición por el vacío que genera esa disidencia entre radicales.

Al conjunto también le recuerda el vacío que genera la impugnación del nombre de Cristian Ritondo como eventual presidente del interbloque. ¿Cómo no va a intentar Monzó subirse a esa tarima aprovechando Boleta Única, proyecto del que se dice pionero desde hace años? ¿Cómo no iba a sumarse Massa a la charla con Monzó, si con eso divide más a la oposición subrayando diferencias entre ellos?

Monzó es el gerente del grupo Urtubey, por el anfitrión de aquel asado con Morales, Juan Schiaretti, Graciela Camaño y otros. El protagonismo de ese grupo necesitaba este combustible de aparecer produciendo hechos que ni el oficialismo ni los otros bloques pueden producir. Ha sido un ensayo de musculación que le sirve a todos.

Desacoplar o no desacoplar, a quién le sirve

Monzó, de paso, se dice un pionero de la BU junto a Randazzo, cuando estaban en la Secretaría de Modernización de la gobernación de Felipe Solá.

Esta terapia de vidas pasadas le sirvió para ser la estrella del acuerdo para sesionar. Dedicó la larga sobremesa de la cena del CIPPEC en el centro de Exposiciones para reclutar voluntades como si fuera coordinador de los bloques opositores, casi probándose el antiguo traje de presidente de la Cámara, en nombre de Cambiemos, cuando conseguía quórum y votos siendo minoría, con más eficiencia de este Massa de hoy, que es mayoría de un oficialismo fracturado.

Algunos diputados del oficialismo, que estaban en esa cena, le prometían el voto, aunque condicionado a las pujas en el vértice: te apoyo, pero ya sabés como son las cosas. Estas reticencias revelan otras entrelíneas, no menos importantes: la Boleta Única es la puerta de ingreso al debate del desacople de las elecciones nacionales de las provinciales.

Este proyecto, si avanza, afectará a las elecciones nacionales. Con eso basta para que, donde están enganchadas con las locales, haya dos elecciones paralelas. De ahí a que vayan en fechas distintas hay apenas un paso. En Buenos Aires, adonde afectará más la BU por la cantidad de candidatos, les dará oxígeno a quienes quieren separar las fechas de elecciones y evitar el efecto arrastre. Esto pone en alerta al peronismo, que tiene en el voto-arrastre su gran herramienta en donde es más fuerte: el conurbano de Buenos Aires.

También la oposición cavila si es oportuno desdoblar

Se entiende que los peronistas no tengan el entusiasmo de los correligionarios de otras provincias. Vienen de perder el 14 de noviembre en Buenos Aires y lo último que necesitan hoy es agregar una columna de debilidad. El asunto de las fechas será la médula del debate del proyecto en comisión.

La oposición tiene la idea de agregar una cláusula que imponga el uso de Boleta Única en elecciones nacionales y provinciales cuando se hagan en la misma fecha. Esa cláusula ya existe en la ley de simultaneidad (la 15.262), que obliga a las provincias a usar el sistema nacional cuando la elección es el mismo día.

Hoy parece en beneficio de la oposición, pero ya hay dirigentes que creen que se viene una racha ganadora y que quizás no les convenga desacoplarse, algo que han escuchado le podría convenir, por ejemplo, al peronismo de Buenos Aires si el cono de sombra le quita competitividad y lo arrastra, en una elección unificada, a una nueva derrota.

Este debate será más jugoso que el tecnicismo mismo del sistema, que mejorará el que en la Argentina es ya bueno, porque suele gobernar quien gana en las urnas, algo que no ocurre en muchos países, como Estados Unidos. El experto Alejandro Tullio dice que Nicaragua, que tiene el puesto más bajo en el ranking de calidad institucional, tiene Boleta Única, mientras que Uruguay, que encabeza esos rankings, tiene boleta sábana.

Casting para ampliar Cambiemos

La oposición de todos los colores alista, por debajo del radar, sus posiciones. Así como en el oficialismo hay quienes piden botes para salirse de la coalición y jugar la propia en 2023 con lo que tienen en cada territorio (gobernadores, intendentes), Cambiemos es un casting que crece día a día.

El peronismo Republicano de Miguel Pichetto intenta redondear un bloque propio de senadores que pueda acompañarlo en el lanzamiento de su candidatura a presidente el 13 de mayo. Parlamentó con los candidatos a integrarlo en un almuerzo el jueves en el departamento de Juan Carlos Romero.

Hasta ahora tiene anotados a la neuquina Lucila Crexell, la puntana Gabriela González, “Nacho” Torres y Edith Terenzi, de Chubut. En ese almuerzo asistieron Pichetto, Ramon Puerta y un personaje nuevo en esa liga, el empresario Daniel Angelici.

Este dirigente es el referente de Terenzi y no quiso estar fuera de la negociación. Creó el Macri-radicalismo porteño. Tiene una alianza en la CABA con el ala Lousteau-Yacobitti y están más que lejos de Enrique Nosiglia. Torres es un economista que tuvo actuación en la política porteña, donde integró una lista de candidatos cuando su referente era Daniel Amoroso, dirigente sindical del juego y que hizo carrera como legislador cercano a Cristian Ritondo. Hoy están distanciados.

2023: reparten disfraces

En esas peñas sobran los arbitrajes de nombres. La novedad es la declaración de Martín Lousteau a este diario en donde blanqueó su bajada de una candidatura presidencial. Hasta ahora había mantenido ese proyecto en función piloto, pero hace rato que reconoció en conversaciones privadas que se concentrará en la candidatura a jefe de gobierno.

En esa sobremesa de amigos de Macri se tiraron nombres alternativos. Mauricio ya tiene el apellido en carrera en la ciudad con el primo Jorge, ministro de Horacio Rodríguez Larreta. Le atribuyen frases de candidato a presidente, del tipo “Lo importante no es ganar, lo importante es gobernar”, aunque se sentó en el gabinete de Larreta como si añorase haber ejercido la jefatura en la Ciudad algunos años, y con éxito.

Hay quienes creen que una candidatura suya a jefe de gobierno en 2023 le reportaría un triunfo holgado al PRO y aportaría a una victoria nacional de Cambiemos. ¿Qué harán los radicales si Lousteau resigna aspiraciones nacionales? Las relaciones de Macri con Gerardo Morales pasan por un momento tenso después de la última cumbre donde el único que sacó rédito fue Milei. Se deben un café que se postergó por el viaje de Mauricio a Francia, de donde regresó este sábado.

Morales se queda con (casi) todo

Morales celebra el triunfo en el control del partido y la candidatura presidencial con la salida de Lousteau de la pelea, que éste confirmó después de la reunión de Morales con Nosiglia. Le quedan deudas hacia su propio sector, como cumplir con la unificación de los bloques de diputados y la reivindicación de la jefatura de Mario Negri.

“Ya va a llegar eso”, decía Morales el martes, en la noche de Cippec. A Macri lo esperaban los invitados a la mesa con Mario Vargas Llosa en “Los abrojos”, entre ellos Pichetto y Alfredo Cornejo, que le disputa a Morales la carrera presidencial. Pero es un corchete abierto.

Cornejo es número puesto para volver a la gobernación de Mendoza. Morales tiene los votos para una reforma de la Constitución de su provincia y para competir por un tercer mandato, aunque ha dicho a los suyos que no cederá a esa tentación. Prefiere la aventura presidencial, a como salga. Si no se le diera, tiene el atajo de ser senador, porque a Jujuy le toca renovar esa cámara el año que viene.

Por si faltasen retablos, todos se verán las caras este el lunes en Parque Norte, en la cena de la Fundación Libertad, de Gerardo Bongiovanni, que tendrá tres oradores: Vargas Llosa, Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Y una reaparición estelar, Elisa Carrió.

AQ

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