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Revelan qué harán con el barbijo Atom Protect sin la crisis del Covid y llega un “plan B” inédito

De los creadores del barbijo Atom Protect, el próximo invierno habrá novedades. Por ahora, no se trata de ponerle un punto aparte al “tapabocas del Conicet” -una de las alianzas entre ciencia y empresa más virtuosas de los últimos años-, sino de diversificar el portfolio de productos, acorde con el crecimiento exponencial de una Pyme y la retracción del Covid.

Alan Gontmaher y Angeles Espeche, el matrimonio a cargo de la empresa, creen que el barbijo todavía tiene cuerda. Sin embargo, ya están listos para el próximo paso, lejos de un regreso a las fuentes prepandémicas: fabricación de toallas y cortinas. La empresa creció en empleados -eran 35 y en un año serán 300- y en espacio, con nueva planta de producción en El Palomar.

La apuesta -creen- es seguir avanzando por el andarivel de las “telas inteligentes”. Esto es, aquellas que no sólo sirven para hacer ropa y accesorios que satisfacen la funcionalidad primaria, sino que suman un valor agregado. En este caso, ese valor agregado será una necesidad hasta ahora insatisfecha en el mercado argentino: eliminar olores y repeler mosquitos.

Es indumentaria en la que la clave no es sólo el diseño y la moda. El abanico podría incluir remeras, buzos, pantalones y eventualmente medias que eliminen la bacteria que produce el olor a transpiración. La novedad, según los creadores del Atom Protect, aparecerá en el segundo semestre de 2022, posiblemente de la mano de un local a la calle en la zona de Plaza Italia.

Gontmaher es CEO de Kovi SRL, la empresa que ya vendió diez millones de barbijos durante la pandemia. “Hasta que termine el invierno por lo menos se va a sostener la demanda de barbijos”, pronosticó en diálogo con Clarín. Pese a que las medidas de prevención contra el Covid se relajan cada vez más, consideró que “hay gente que se sigue y se seguirá cuidando”.

El 80 por ciento de los Atom Protect que se venden hoy son negros.

El empresario, de 53 años, abundó: “Mi vieja no se quiere contagiar, no importa que tenga las tres vacunas. Creo que va a haber una parte de la población que va a seguir manteniendo los cuidados, sobre todos aquellos de determinada edad o que tienen una enfermedad de base. Van a seguir usando el barbijo dentro de un año”.

Además, en este momento están haciendo en el INTA el trámite para certificar el Atom Protect como barrera contra la gripe. “Así como certificamos para cada variante del Covid que fue apareciendo, cada una con su respectivo estudio, en breve podremos tener las conclusiones de un nuevo estudio para confirmar si sirve para prevenir la gripe”, explicó Gontmaher.

Hasta ahí lo relativo al barbijo, que empezó siendo lila, tuvo un periodo gris y terminó siendo hegemónicamente negro (hoy, 8 de cada diez compras son de ese color). Pero la historia continúa: “Sería muy irresponsable de mi parte como empresario esperar a ver qué pasa con las ventas del barbijo en la post pandemia”, consideró Gontmaher.

La alianza de Kovi SRL sigue siendo con investigadores de la Universidad de San Martín, aunque en la nueva etapa participa un grupo diferente. Planean sacar una línea hogar, con cortinas y cubrecamas que repelen mosquitos -“para que no te zumben en el oído mientras dormís”- y otra de indumentaria: remeras, buzos y pantalones con repelencia.

“En paralelo sale un desarrollo bactericida para las toallas y batas, que elimina el olor a humedad. Y también para la indumentaria, con un proceso que elimina el olor a transpiración”, agregó el empresario. La idea que tienen, además de sacar una marca propia de ropa -que todavía no revelaron-, es vender estas “telas inteligentes” a otras marcas.

El barbijo original, color lila, que se comenzó a vender en agosto de 2020.

¿Será mucho más cara una “remera inteligente” que una tradicional? “No habrá gran diferencia. El costo será entre el 10 y el 20 por ciento más. Porque nosotros formulamos el 100 por ciento del proceso y controlamos todos los costos, manejamos toda la cadena del proceso. La tecnología es desarrollada in house”, explicó Gontmaher.

“Nuestro propósito es ver hacia dónde apunta la industria textil de cara al 2030. De acá a 5 años creo que la ropa va a ser bactericida. La moda va a estar siempre, pero la indumentaria que no tenga una funcionalidad extra no va a tener mercado”, consideró Gontmaher. Y el objetivo no es sólo el mercado interno. “Un 30 por ciento se exportará a países del Mercosur”, cerró el empresario.

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