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Un virus silencioso afecta a miles de argentinos: habilitan un test para detectarlo en 20 minutos

Pocos virus son tan sigilosos y traicioneros como el de la hepatitis C. Las infecciones suelen ser asintomáticas, hasta que la afección se vuelve crónica. El virus causa inflamación del hígado y puede provocar un daño hepático grave. Se estima que en la Argentina hay más de 330 mil personas con la enfermedad, pero está subdiagnosticada.

Desde la salud pública es clave combatir el subdiagnóstico. Con ese objetivo la ANMAT autorizó un test muy sencillo de uso profesional, que desde este lunes estará disponible en Argentina. Se trata de una prueba que permite la detección rápida de anticuerpos contra el virus de la hepatitis C y obtener un resultado en menos de 20 minutos. Si hay infección, se trata y se cura.

Así como con el Covid los autotests hogareños son clave en esta nueva etapa de la pandemia para prevenir potenciales contagios, las pruebas de detección de la hepatitis C lo son para acceder al tratamiento. Pero en este caso el paciente que quiera confirmar o descartar la infección no puede hacerlo por su cuenta, sino a través de su médico.

De los argentinos que viven con hepatitis C, se cree que sólo el 35% está diagnosticado. Por eso, aumentar el diagnóstico precoz puede evitar la evolución de la infección. La disponibilidad en el país del test bautizado Bioline HCV fue confirmada a Clarín por Oscar Guerra, uno de los directores médicos de Abbott, laboratorio que lo produce.

La nueva prueba requiere de una punción de sangre en el dedo, sin la necesidad de un equipo especial, lo que permite a los médicos evaluar con rapidez en el consultorio y obtener el resultado en la misma visita, sin tener que esperar a que el paciente efectivamente se haga un estudio y regrese.

Un antecedente en el país de 2017, de una campaña de detección del virus C. La clave es que se haga de forma sistemática.

Marcelo Silva, jefe de Hepatología Clínica y del Servicio de Trasplante de Hígado del Hospital Austral, explicó a Clarín: “Si no levantamos la magnitud de un problema que tiene solución, si uno va a esperar que la enfermedad llame, va a llamar tarde, con una cirrosis avanzada. Hay que definir estrategias para buscar a los infectados y curarlos”.

Silva destacó la importancia de que la hepatitis C “es la única enfermedad viral que tiene cura con un tratamiento. Desaprovechar esa oportunidad es una picardía”.

¿Todos los pacientes con hepatitis C desarrollan cirrosis? “Es una enfermedad errática. Puede tardar entre 15 y 20 años en producir cirrosis. Pero no en todos los portadores. Hay gente que convive con el virus toda su vida y no la desarrollan. Porque lo adquirieron tarde o porque en ese paciente la enfermedad es más lenta. O porque en vez de pegarle al hígado decidió pegarle al riñón, al miocardio o algún otro lugar. Es una enfermedad primordialmente hepática, pero también sistémica. Lo que está confirmado es que todos tienen menor sobrevida en general, ya sea por muerte hepática o no hepática”, agregó Silva.

El experto ponderó “el desarrollo de nuevas técnicas que permiten el diagnóstico en el punto de cuidado de los pacientes. El paciente ya no tiene que ir al hospital o a un laboratorio a hacerse un análisis, sino que un médico de atención primaria, un enfermero o un bioquímico puede ir al lugar donde los pacientes están, hacer diagnóstico in situ y darles el resultado en ese mismo momento. Desde lo práctico y desde la salud pública es un avance muy importante. Cuando a un paciente una vez que le pinchaste el dedo le decís que tiene hepatitis, es muy difícil que se pierda”.

Una vez confirmado el diagnóstico, comienza el tratamiento. “Ha habido avances espectaculares en ese sentido”, asegura Silva y se enoja: “No podemos avanzar en el diagnóstico, que es la parte que debería ser más fácil. Luego se trata la infección durante dos o tres meses tomando pastillas todos los días, con medicación no tóxica y una tasa de cura superior al 98 por ciento. El tratamiento está en Argentina y lo provee la seguridad social y el Ministerio de Salud para los pacientes sin cobertura. Pero lo que tenemos es inoperancia y baja efectividad para ir a buscar los enfermos”.

La hepatitis C se transmite comúnmente a través del contacto con sangre infectada, incluida la exposición a inyecciones o prácticas de atención médica inseguras, transfusiones de sangre no analizadas, uso de drogas inyectables, relaciones sexuales y transmisión durante el embarazo.

Harvey Alter, Briton Michael Houghton y Charles Rice ganaron el Nobel en 2020 por haber descubierto la hepatitis C. Foto: AFP

El período de incubación de la hepatitis C oscila entre 2 semanas y 6 meses. Tras la infección inicial, cerca del 80 por ciento de las personas no presentan síntomas. La sintomatología aguda puede incluir fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, color oscuro de la orina, color claro de las heces, dolor articular y color amarillento en piel y ojos.

La Organización Mundial de la Salud fijó como una meta la eliminación de las hepatitis virales B y C para 2030: incluye una reducción del 90 % en la incidencia y una reducción del 65 % en la mortalidad para 2030, con repecto a los datos de 2015.

Argentina sufre problemas crónicos diversos. La agenda pública privilegia los económicos y políticos, pero la salud aporta su cuota a un meollo que no se agota en una pandemia. La buena noticia es que, con frecuencia, la ciencia siembra oportunidades de solución que en otros campos son una rareza.

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