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La vacuna contra Ómicron: cuándo podría estar lista y en qué consiste la actualización

Los laboratorios Pfizer BioNTech y Moderna anunciaron días atrás que están realizando estudios para una nueva vacuna que no disminuya su efectividad ante variantes emergentes de la Covid. El anuncio se debe, en parte, al impacto mundial que ha provocado Ómicron tras haber sido catalogada como “variante de preocupación” por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 26 de noviembre.

No es la primera variante que produce inquietud en los científicos. Algo parecido ocurrió con Delta, que también hizo mermar el nivel de efectividad de las vacunas contra el coronavirus.

Entonces, la pregunta que se impone es, ¿cuándo llegará una fórmula actualizada contra las nuevas variantes del Sars-CoV-2? ¿Qué diferencias tendría con la vacuna original? ¿Cuánto nos podría acercar hacia el “fin de la pandemia”?

En distintas declaraciones a la prensa, tanto desde Pfizer como Moderna señalaron que las nuevas vacunas podrían estar listas para marzo. 

Imagen del Sars-CoV-2 (objetos azules) vista a través de un microscopio electrónico. Se trata de la variante ancestral u originaria, detectada en Wuhan por primera vez, rodeando el tejido de una célula. Foto AFP

En la Argentina, en tanto, continúan elaborándose estudios para generar información sobre la combinación de distintas plataformas en las dosis de refuerzo. La investigadora del Conicet y miembro de la Academia Estadounidense de Microbiología Andrea Gamarnik participa en las investigaciones coordinadas junto al Ministerio de Salud de la Nación para, en términos simples, “saber cuál es la mejor combinación para un refuerzo”.

Ante la consulta de Clarín, la reconocida viróloga considera que los estudios son “una estrategia razonable” frente a nuevas variantes que puedan surgir y destaca la importancia de tener mayor información con las inyecciones de mayor alcance en el país, Sinopharm y Sputnik-V.

¿Por qué Ómicron y no otras variantes?

Las variantes Alfa, Beta y Gamma (también conocida como Manaos), fueron reportadas a finales de 2020 e inicios del 2021 desde Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, respectivamente. Sin embargo, las variantes Delta y ahora la Ómicron, son las que han ocupado con mayor ahínco la mayoría de los titulares alrededor del mundo.

Hasta el momento, el 75,6% de la población del país ha recibido dos dosis de la vacuna. Foto Juano Tesone

Entonces, ¿existe alguna diferencia entre las mutaciones previas y la nueva variante Ómicron? Según explica el doctor en Bioquímica e investigador de Inmunología del Conicet, Jorge Geffner, “Ómicron se caracteriza por tener 30 cambios en la proteína S del virus, entonces de forma directa ocurre una leve evasión frente al sistema inmunológico”.

Geffner afirma a Clarín que la actualización de las vacunas no es inusual y lo que se busca es afinar aún más la respuesta inmunológica ante nuevas mutaciones. Se trata de adecuaciones que apuntan a llevarle la delantera al Covid a nivel mundial. “Con las actualizaciones lo que hacen es tomar directamente la secuencia de Ómicron —que allí no va a haber escape— y se reducen más las posibilidades de esa evasión”, explica.

El investigador recalca que se trata de una optimización que no hace mella en las vacunas actuales: “Tenemos la ventaja de que las vacunas protegen. Un individuo vacunado tiene 20 o 30 veces menos probabilidades de contraer una infección severa de Covid-19 en comparación con alguien que no ha sido vacunado”.

Tanto la vacuna Pfizer- BioNTech como la Moderna funcionan con una plataforma de ARN mensajero. Foto AP

Además, Geffner sostiene que, aunque la nueva variante tiene un mayor nivel de transmisibilidad, su letalidad es menor que la de su predecesora, la Delta.

De hecho, frente a la desinformación que surgió de una posible “súpervariante” o variante combinada Deltacron, un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania publicado este mes en la revista Nature descartó el rumor. Maciej Boni, uno de los científicos que llevaron a cabo el análisis, explicó que “no hay ninguna evidencia de que esto haya ocurrido”. El paper confirma que “la variante Ómicron diverge de las variantes previas como resultado de una evolución adaptativa”.

¿Qué sabemos de las reinfecciones?

Ante la preocupación de padecer Covid-19 varias ocasiones durante un lapso corto de tiempo, Geffner aclara que la reinfección en un individuo no es un aspecto particular de Ómicron. “Hasta el momento, no hay estudios que demuestren que hay una reinfección de la misma variante porque la memoria inmunológica está allí. Si vos te infectaste con Delta y a las pocas semanas te infectaste nuevamente, sería de otra variante que puede ser Ómicron u otra”, precisa.

En todo caso, el investigador afirma sin titubeos que, ante Ómicron o cualquier otra variante —más allá de las actualizaciones que pudieran surgir a lo largo del año— la vacunación “sigue siendo efectiva, hay que darse la vacuna”.

Una turista es vacunada en el Vacunatorio de Playa Mute, en Mar del Plata, en plena temporada vacacional. Foto Marcelo Carroll.

Una vacuna para Ómicron: ¿sería el fin de la pandemia?

Ante la pregunta sobre si esto podría significar el fin de la pandemia, Geffner replica: “No necesariamente. El punto crítico es que no afrontemos la aparición de una sexta variante de preocupación. Lo mejor que podemos hacer al respecto es disminuir la circulación viral con una poderosa herramienta: las vacunas”.

Gamarnik, por su parte, explica que existe otro “tema crítico” en el surgimiento de nuevas mutaciones. “Mientras haya países con bajo nivel de vacunación, pueden surgir nuevas variantes. Por eso, hay que seguir profundizando en las campañas de vacunación”.

El inmunólogo secunda esta premisa: si no existe una distribución equitativa de inmunizaciones a nivel mundial, se corren mayores riesgos de que aparezcan nuevas variantes de coronavirus. “Al día de hoy, África solo ha alcanzado un 15% de cobertura. En gran medida esto explica que Ómicron haya surgido allí”, añade Geffner.

Ante las estrategias que podrían acelerar el final de la pandemia, el investigador del Conicet asoma la posibilidad de una vacuna “polivalente”, es decir, una que actúe con la misma eficacia ante todas las variantes. ¿Cómo elaborarlas? Un método que se está probando se basa en “emplear como inmunógeno (o elemento activo de la vacuna) fragmentos del virus que no muestren cambios al comparar diferentes variantes”, afirma Geffner.

Y, aunque no se sabe cuál será el punto final de la pandemia, las herramientas actuales para combatir al coronavirus prometen que, poco a poco, falta menos.  

MG

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